La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Dicen que la democracia es el mejor de los sistemas de gobierno existentes hoy en día. Dicen que quienes vivimos en países democráticos tenemos suerte de poder llamarnos demócratas y debemos enorgullecernos de ello. También dicen por ahí, que solo en un ambiente democrático como tal, pueden desarrollarse ámbitos tan importantes para el hombre como la libertad y la justicia. Dicen que el nuestro es un país democrático porque cada cuatro años los españoles podemos ejercer nuestro derecho a votar. Y ya está. Parece ser que eso es todo. ¿Es esta la democracia tan maravillosa que me explicaron a mí hace no mucho tiempo? La democracia es el gobierno del pueblo, esto quiere decir, ni más ni menos, que somos nosotros los que debemos tomar las riendas del asunto. Que alguien de aquí me diga por favor, en qué momento han dejado de estar esas riendas en manos de todos los ciudadanos, que alguien me explique bien clarito qué ha sido de ese maravilloso sistema que ofrecía al pueblo la oportunidad de autogobernarse. No negaré que el sistema tiene sus ventajas, es cierto, nosotros podemos elegir a nuestros representantes periódicamente pero ¿y eso qué más da? Digo qué más da, porque la triste realidad es que los políticos a quienes votamos, esos que prometen el oro y el moro con tal de ganar un miserable puñado de votos a costa de gente ignorante, esos a quienes en muchos casos les importa más su propio interés que el de las personas a quienes se supone representan, pulsan el botón de su butaca en el Congreso o el Senado en base a las directrices establecidas por su propio partido. Es lo que tiene padecer el sistema de listas cerradas, que los políticos maniatados a aquellos que escriben las listas electorales, son capaces de hacer cualquier cosa con tal de perpetuarse en la silla de parlamentario. Oigan, que una renta vitalicia no es poca cosa señores, pobrecillos, también hay que entenderles... Cierto es que en parte la culpa no es enteramente suya sino del propio sistema democrático que respalda esta magnífica partitocracia que tan estupendamente se ha asentado en nuestro país. Digo solo en parte, porque también es verdad que entre todos ellos contribuyen a la continuidad del mismo sistema que se repite una y otra vez cual círculo vicioso, como si fuera realmente imposible salir de él. Pero claro, qué se supone que van a hacer aquellos a quienes más beneficia semejante situación.
Qué quieren que les diga, esto puede llamarse cualquier cosa menos democracia. Lo que más me duele de todo, es que encima nos intenten engañar, que jueguen con las buenas intenciones de gente honrada y decente que piensa que puede cambiar la situación, que todavía queda algo por hacer, que no todo está perdido. No quiero mostrarme excesivamente pesimista pero es que la situación es realmente bochornosa. Winston Churchill dijo una vez que "la democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás", creo que no podría estar más de acuerdo con él. Hemos podido ver cómo desde sus orígenes, la democracia ha dejado patente cuáles son sus claras imperfecciones, qué cosas son las que nosotros los ciudadanos, demócratas hasta la médula y de la mano de nuestros políticos, debemos pulir dentro de nuestro sistema.
Una gran democracia debe progresar, de lo contrario dejará de ser grande o democracia. Es precisamente en este punto de inflexión en el que ahora nos encontramos. Cabe plantearse pues, que los problemas de democracia sólo pueden salvarse con más democracia. Hagamos pues, democracia de verdad. Lo que no podemos consentir es que nuestros dirigentes políticos traten de justificar día sí y día también sus promesas electorales incumplidas. Eso no es democracia y nunca podrá llamarse así. Eso solo es sinvergonzonería y engañar a la gente sin pudor de ningún tipo. No señores no, que no nos engañen, porque eso no es democracia. Eso es saltarse las reglas del juego y está feo. Al igual que hacerle creer a la gente que vota libremente cuando no es así. De ninguna forma puede serlo cuando sabes que de no votar a uno de los dos bloques políticos dominantes, tu voto puede acabar en la basura. Tampoco lo es cuando los medios de comunicación quedan a merced de los partidos vendiéndose al mejor postor.
Esto no es democracia ni mucho menos, esto solo puede llamarse mediocridad. Un burdo intento democrático fallido, a la vista está que insuficiente y en plena agonía; que clama por un cambio radical. Listas electorales abiertas, transparencia en la financiación de partidos políticos y primarias para la elección de sus candidatos son sólo algunos de los primeros pasos que podemos dar. Los problemas de democracia sólo pueden salvarse con más democracia. ¿Les parece que lo comprobemos?
Miss Thatcher

¿Haces algo más que escribir aquí para defender lo que afirmas?
ResponderEliminarPor lo pronto formarme, que tal y como está el panorama, es lo mejor que puedo hacer. Y evidentemente procuro ser coherente con lo que pienso, eso por descontado.
ResponderEliminarEl simple de turno. De los que eran apolíticos cuando abundaban los préstamos y los Mercedes. Pero claro, luego se dieron cuenta de que no eran millonarios, se convirtieron en antipolíticos y ahora van a pegar a los políticos a sus casas. Deje de perder el tiempo querido amigo. Abandone sol y vuelva a la realidad.
ResponderEliminar