lunes, 25 de marzo de 2013

Freedom

Me encanta el concepto de libertad que tienen algunos de nuestros compatriotas. Digo compatriotas porque sé que especialmente les molesta que les llamemos así. Pero yo lo siento mucho, a día de hoy siguen siendo españoles y así seguirá hasta que se demuestre lo contrario digan lo que digan. Hoy es de esos días en que me apetece escribir. Sin embargo, sería una completa ordinariez por mi parte dedicar una entrada al independentismo tal día como hoy, siendo Lunes Santo. Hoy quiero hablar de algo mucho más importante.

Resulta verdaderamente curiosa la forma en que algunos dicen defender la libertad. Esta misma mañana podíamos leer en varios periódicos nacionales cómo un juez de Lérida es acosado por defender el castellano. Por desgracia, no es extraño ver noticias como esta a diario. Es curioso cómo aquellos que exigen cada vez más libertad para actuar a su libre albedrío, cosa que por otro lado puede ser cuestionable según qué casos, son luego las personas más sectarias del mundo. Queda precioso abanderar la libertad y que se nos llene la boca  hablando de derechos y principios. Pero resulta que algunos liberales están demostrando ser las personas más cerradas de mente de todas. Unos piden libertad para decidir su pertenencia a España y luego no permiten que haya libertad para aprender en castellano en sus escuelas. Otros exigen ejercer su derecho a la huelga y sin embargo impiden a los demás trabajadores ocupar su puesto de trabajo. Y ya para rematar están los que quieren que haya una escuela pública de calidad y no quieren que se subvencione lo más mínimo a los colegios concertados. Pero vamos a ver, entonces, ¿en qué quedamos? ¿Queremos libertad o no? Lo digo porque parece que sólo sacamos a relucir la palabra libertad cuando nos interesa. Evidentemente estoy generalizando, más bien es cuando les interesa. A ellos, a todas aquellas personas sectarias, parciales, ideológicamente infectadas que no entienen lo que significa de verdad la palabra libertad. Eso o lo que es peor, lo entienden pero no les da la gana de aplicarlo por igual a los demás. La libertad es algo de todos. Es un derecho básico, es más, es El derecho de los derechos. Sin libertad pocas cosas podemos hacer. 



Parece que algunos se muestran muy exigentes cuando se habla de su propia libertad, pero a la hora de la verdad son los primeros en poner límites a la libertad de los demás. Menuda gracia la suya. Una de las mejores frases de Voltaire decía: "No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo". Ojalá muchos se dieran cuenta qué ésa es la clave de la auténtica libertad y si queremos ejercerla como debe ser, hay que aplicarse un poquito el cuento. Es como aquellos que defienden a capa y espada la libertad de expresión cuando quieren decir algo, y luego parece que les escuece que los demás digan algo un poco más alto porque resulta que les incomoda. Pues va a ser que no. La libertad no puede medirse, ni tampoco tiene que servir de excusa para discriminar a unos u otros según los propios intereses. Somos libres o no, todos a una. Pero eso sí, por favor sean coherentes con lo que piensan y den ejemplo. Lo que no se puede consentir es que muchos utilicen para sí un concepto de libertad enormemente amplio y al mismo tiempo sean precisamente quienes más abogan por coartar al resto el ejercicio de la suya. 



Miss Thatcher










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