Si hay algo que siempre me gustó de esta mujer fue la convicción con la que defendió sus principios a lo largo de toda su carrera política. (Tal vez fuera eso lo que me hizo decantarme por el título de este blog.) Ni siquiera le llegó a importar ni un ápice lo que pensaran los demás, fueran o no de su partido; ella tenía claro lo que quería y sabía que podía conseguirlo. Es lo que pasa cuando se trabaja duro para conseguir lo que quieres, imagínense cuando se trata de sacar adelante un país.
El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va. En este caso era una mujer. Parecía imposible, pero no lo era, y ella luchó hasta el final. Fue la primera mujer que se sentó en el Parlamento británico y no contenta con eso llegó a ser Primera Ministra durante más de una década. Mientras unos la adoraban otros no podían verla ni en pintura, pero eso a ella le daba igual porque siempre fue fiel a sus ideales. No era la clase de persona que trata de agradar a todo el mundo y eso hay que reconocer que en política siempre es de agradecer.
Carisma, firmeza, liderazgo, valentía, elegancia y sobre todo, mucho carácter. Nos podrán gustar más o menos las ideas que representaba Margaret Thatcher, pero lo que nadie podrá echarle en cara jamás es el haber dedicado su vida a luchar por aquello en lo que creía. Ojalá lleguen muchos más como tú. Hasta siempre, Margaret.
Miss Thatcher

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