jueves, 25 de abril de 2013

Hopeful

Esta mañana me he levantado con actitud positiva. Más de lo normal, no sé muy bien porqué pero así ha sido. Creo que es la forma más productiva que tiene uno de empezar el día, porque como te levantes con el pie izquierdo, apaga y vámonos. En fin, entre tanto me ha dado por meterme en internet y de repente me encuentro con lo siguiente: "tal día como hoy en 2006 el PSOE pide derechos humanos para los monos". Pueden imaginarse mi cara con algo tan aparentemente absurdo. Sin duda se trata de la noticia más simpática de todo el día, porque las demás sólo nos recuerda lo que ya sabemos más que sobra y estamos hartos de escuchar. Casi un tercio de la población activa en España está en paro. Los datos del desempleo son realmente dramáticos, nos estamos superando a nosotros mismos con más de un 57% de paro juvenil. Fíjense, que por primera vez somos pioneros en algo, pioneros en paro, olé. Luego te ponen el vídeo de un diputado gallego que se encara y pega un puñetazo al escaño de su presidente en pleno parlamento, aunque cualquiera diría que se trata de un circo romano y parece mentira que a ese personaje le hayan votado personas con cierto sentido de la responsabilidad. Y ya para colmo de males, el desastre de la Champions League. Lo comento al final pero no por ello menos importante, más bien todo lo contrario. Los españoles podemos pasar que nuestro país se hunda económicamente hablando, que el sistema democrático se esté poniendo en duda a raíz de los últimos acontecimientos políticos; también podemos consentir que se acose a  nuestros representantes en las puertas de sus casas y que haya una parte de nuestro país que quiera separarse de nosotros. Todo eso, pase. Podemos consentir eso y mucho más. Ahora eso sí, cuidado, que no me toquen el fútbol que eso es sagrado. Tiene triste gracia que además hayamos caído con dos equipos alemanes, ¿será que Merkel nos ha echado un mal de ojo o algo así? ¿Nos habrá mirado un tuerto? Caprichos del destino, qué le vamos a hacer, también es mala suerte.

Seguro que alguno se está preguntando, ¿a qué narices quiere llegar esta con la cantidad de tontadas que está diciendo? No os preocupéis, que os lo explico en un momento. La situación, dramática y bucólica a la par, da mucho que pensar. Como os decía al principio, ahora entendéis porqué la noticia de los derechos humanos para los monos me había hecho gracia, desde luego era la más original. El caso es que cuando acto seguido me he acordado de las últimas perlitas de Elena Valenciano sobre el aborto, he pensado, pues vaya, resulta que tiene todo el sentido del mundo pedir derechos humanos para los monos y obviar por completo que el aborto no deja de ser un atentado en toda regla contra una vida humana. Parece ser que sí, desde luego tiene todo el sentido del mundo. "Ningún ministro, ni ningún obispo es quién para decirle a las mujeres qué hacer con su cuerpo o con su maternidad". ¿Se dan cuenta de lo absurdo de semejante incoherencia? Mire señora Valenciano, me encanta que sea una férrea defensora de los derechos de las mujeres, como lo soy yo también y muchas de las mujeres que estamos totalmente en contra del aborto. Parece que se les olvida que en semejante barbarie no está únicamente de por medio el interés de la madre sino una vida nueva e independiente que no le pertenece. ¿A que de eso no habla nada? Por supuesto que no, porque sabe que tenemos razón y que si va por ese camino no puede defender lo indefendible. Menos demagogia barata por favor, que estoy harta de escuchar que los que están en contra del aborto lo hacen siguiendo directrices de obispos y cardenales. No señora no, no mienta, usted escucha lo que quiere escuchar y eso se llama falsear la verdad. No pienso consentírselo, ni a usted, ni a cualquier persona que justifique el aborto con su mismo argumento. 

¿Entienden por qué les decía que el mundo se ha vuelto loco? Piden derechos humanos para los monos (cosa que está frustrada ya desde el propio planteamiento de la cuestión, ya que un animal no es comparable con un ser humano, para quienes están pensados estos derechos) y luego son incapaces de defender lo más mínimo la vida del ser humano más indefenso e inocente de todos. Yo a eso sólo puedo llamarle hipocresía. Hipócritas y cobardes, también aquellos como Gallardón, que por que no se le echen encima no es capaz de hablar claro y decir la verdad sin titubeos. A mí las medias tintas no me valen señor ministro, o está conmigo o está contra mí, o está a favor de defender la vida o a favor de arremeter contra ella de forma egoísta y sin justificación (bueno sí, los derechos de la mujer que me tienen frita). Déjenme que les diga una cosa, en cosas como esta es donde se mide de verdad el grado de civilización que tienen unos países u otros y nosotros, como tantos muchos países que dicen llamarse del primer mundo, estamos a la cola. Que alguien me diga cómo podemos progresar si estamos atentando contra lo más valioso que tenemos que es la vida. Pero para eso necesitamos gente valiente, gente que no esté dispuesta a vender lo que es o los principios que tiene por sentarse en Congreso.

La mayoría de las noticias de esta mañana hablaban de la crisis económica y del paro. Ojalá sólo fuera eso. Más tarde o más temprano (esperemos que sea lo segundo) acabaremos saliendo, no sé muy bien en qué condiciones, de esta bochornosa situación financiera. Sin embargo, la crisis que más me preocupa no es ésta, pues mientras tanto, se nos está colando la peor crisis de todas, la de los valores. La economía viene y va, pero los valores humanos, que tantos siglos nos ha costado cosechar, no son cosa fácil de recuperar. Algún día miraremos atrás como hacemos ahora cuando hablamos del genocidio nazi, y no tendremos más que llevarnos las manos a la cabeza cuando veamos la semejante barbaridad que hicimos con tantos no nacidos a los que prohibimos vivir. Ojalá ese día llegue pronto.

Hasta entonces todo seguirá igual, nosotros seguiremos emocionándonos con algo tan simple como son los partidos de fútbol, cosa que no es incompatible ni mucho menos, -conste que a mí también me gusta el fútbol-, mientras nos quedamos en casa viendo las noticias y no salimos a manifestarnos un día porque nos da pereza. Suma y sigue. Para qué engañarnos, es lo más cómodo. Lo genial sería una combinación de las dos cosas. Igual que está estupendo defender los derechos de los animales (ya de paso menciono a los antitaurinos) siempre y cuando defendamos también a capa y espada los de los niños no nacidos, que digo yo que es más importante. Vamos no sé, igual soy yo la única que piensa estas cosas. Para echarle más leña al fuego, muchos han decidido que hoy hace un buen día para asediar el Congreso. Mucha suerte. Así difícilmente cambiaremos las cosas sino todo lo contrario. Flaco favor nos hacen a todos.

En fin, de momento he dicho todo lo que tenía que decir. Al menos yo me siento bien de no tener miedo de decir lo que pienso bien alto, cosa que animo fervientemente a todo el mundo que haga, sea cual sea su modo de pensar. Yo seguiré con mi actitud positiva, porque sé que las cosas pueden cambiar si realmente nos las proponemos y trabajamos duro para ello. Porque sé que la verdad siempre triunfará, aunque haya muchos que no quieran entenderlo. El futuro es para la gente valiente, para gente que no tenga miedo a coger el toro por los cuernos, el futuro es para los fuertes. Un mundo mejor es posible, de eso no me cabe la menor duda. Consigámoslo entre todos. El primer paso es este.






Y recuerden, la esperanza es lo último que se pierde. Incluso para la remontada... 



Miss Thatcher



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